Un hombre decidió buscar a un maestro de quien poder aprender tanto de su conocimiento como de su ejemplo. Un amigo se enteró de sus intenciones y se prestó a ayudarlo:
- Yo conozco a un hombre santo que vive en las montañas; si quieres, te acompañaré a visitarlo.
Ambos iniciaron el camino en medio de una nevada y, a media jornada, se sentaron a descansar al lado de una fuente. El buscador preguntó a su amigo:
- ¿Cómo sabes que ese ermitaño es un hombre santo?
- Por su conducta –contestó éste-. Viste siempre túnica blanca en señal de pureza, come hierbas y bebe agua, lleva clavos en los pies para mortificarse, a veces rueda desnudo por la nieve y tiene un discípulo que le da periódicamente 20 latigazos en la espalda.
En ese momento apareció un caballo blanco que, después de beber agua en la fuente y mordisquear unas hierbas, se puso a rodar por la nieve. Al verlo, el buscador se levantó y dijo a su amigo:
- Me voy, ese animal es blanco, come hierbas y bebe agua, leva clavos en sus cascos, le gusta tirarse por la nieve y seguro que recibe a la semana más de 20 latigazos. Sin embargo, no es más que un caballo.
Cuestionario.
1.- ¿Explica por qué el “hombre santo” realmente no lo era? Refuerza tu explicación con dos ejemplos de la vida diaria.
2.- El supuesto “hombre santo” era realmente del lado oscuro de la fuerza, ¿por qué?
3.- Según TÚ, qué actitudes harían a un hombre verdaderamente santo. Nombra y explica todas las que puedas (mínimo cuatro) y luego señala como se pueden aplicar en la vida diaria.
4.- ¿Por qué el hombre buscaba a alguien que le enseñara no sólo conocimientos, sino también con el ejemplo?
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